MicroMusas

literatura

Hace un año se marcó el día donde dejaste de sufrir, sin embargo, ahí comenzó mi dolor y mi sentir.

Hace un año me tocó escuchar la triste noticia de que tú ya no estarías aquí. Lo cual me destrozó el alma porque siempre me decías que luchabas por continuar aquí.

Todavía me cuesta aceptar y dejarte ir. En las noches cuando veo las estrellas, solo pienso en ti. En tu cálido abrazo, tu amor infinito y tu alegría contagiosa. Porque no he conocido un ser tan maravilloso y alegre como tú, mi querida rosa.

Con los ojos llorosos y el pecho apretado te dedico estas estrofas. Gracias por ser la inspiración de ser una mujer virtuosa.

Monée

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A veces me paro en el balcón a contemplar el caer de la lluvia en la tierra, las plantas, el cemento y la brea. Alguna gente piensa que los días oscuros y lluviosos son días malos; no les gustan. A mí me encantan, son una pausa de la cotidianidad. La brisa fría, el callar de muchos de los sonidos de la vida—ahogados en gotas que explotan al tocar las superficies—el olor de tierra y brea mojada. Todo es lindo cuando llueve y paso tres o cuatro minutos contemplando. Eso no se da siempre.

Iusef

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Corriendo por las calles mientras jadeo; fuera Ares y su canto de bombardeo. Fobos y Deimos, entre el aquí y el allá. Por favor, que paren y que sea ya.

Mis hermanos fueron carne de cañón, mientras otros bolsos pesan un montón; claramente, no de conciencia, sino oro. Y todo lo que queda, un callado lloro.

Iusef

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Se siente el vacío en la casa, en el cuarto, incluso en el balcón. Se me escapan sonrisas aunque aún siento tu dolor. No sé si estoy viva o solo es un apagón. Estoy esperando a que regreses para despedirme de tu amor.

Monée

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